La variedad de aceituna aloreña, más conocida en la zona como manzanilla aloreña, es autóctona de esta región y posee unas características que la hacen ideal para su consumo como aceituna de mesa, aunque de ella también se obtiene un aceite de excelente calidad. Posee unas características propias que las diferencian de otras variedades de mesa y que ha llevado a que se las conozca como la "pata negra de las aceitunas aliñadas". Entre esas cualidades, cabe destacar su bajo contenido en oleuropreína ( componente amargo de las aceitunas ), lo que permite que con sólo 48 horas en salmuera las aceitunas estén listas para su consumo, mientras que otras variedades necesitan un tratamiento con sosa cáustica para poder endulzarlas.

 

Además, su hueso flotante permite que la carne se despegue fácilmente; su textura gruesa facilita la penetración de los aliños utilizados en su condimentación; presenta un calibre muy por encima del de otras variedades   y, por último, su carácter extratemprano permite recolectar el fruto a principios del mes de septiembre.